viernes, diciembre 15, 2006




Voy a conservar el pequeño empaque de Kleenek en donde estuvieron los pañuelitos con los que mi mamá y yo nos secamos las lágrimas y los mocos por la muerte de mi abue. Mi abue murió el lunes 11 de diciembre. Un día después de Pinochet. Estaba dormidita en su cama. Serena. Tranquila. Siempre estuvo profundamente enamorada de Gonzalo.
Cuando yo era una adolescente primaveral, me hacía vestidos supercursis con bolsitas, holanes y telas decoradas con miniflores. No estoy segura, pero creo que le gustaba un poco Mario (el chef ese que prepara cosas fáciles en la televisión) porque me lo llegó a mencionar muchas veces. Creo que yo era una de sus nietas consentidas porque cuando rezábamos el rosario (también en mi adolescencia primaveral), yo era la única que no se reía o se tiraba una pluma a medio ave maria, como lo hacían Paloma o Eréndira. En fin. La voy a extrañar. Nos amamos todo lo que pudimos. Muuuua. Adiós, abue. Descansa.

2 comentarios:

Oscar Daniel dijo...

siempre los abuelos serán lo máximo.
extraño taanto al mio (al único que conocí).
pd: si antes no te echabas "plumas", ¿por qué ahora exageras?

Lucy-Lu dijo...

y yo que pensé que eras insensible :)